Toyota Prius Hybrid vs flatulencias de rumiante.

Los economistas analizamos la realidad social a partir de modelos sencillos. Eso se aprende el primer día de clase cuando se estudia el modelo de una economía que sólo produce dos bienes: cañones y mantequilla. El ejemplo es real, en el sentido de que no se me acaba de ocurir a mí, y procede de los libros de economía en inglés de donde pasó sin mayor problema  a otros idiomas.  El grupo americano afincado en España “Guns & Butter \ Cañones y mantequilla” tomó su nombre de esta idea.

Aunque la realidad de cualquier sociedad es complejísima y, por lo tanto, inaprehensible, los modelos sencillos nos sirven para aprender a pensar como economistas. De manera que cuando terminas la formación académica sales de la facultad con una caja de herramientas que sirven para analizar y diagnosticar los problemas. Os puedo asegurar que en la mía eché de menos dos instrumentos importantes: la varita mágica y la bola de cristal. Digo que las eché de menos porque me habrían venido bien para resolver la crisis que nadie sabe cómo resolver y para aconsejar a mi cuñado si es mejor coger una hipoteca en yenes o en euros.

Dice mi amigo Juan M. que estudiar 5 cursos de Economía no te garantiza que ningún economista doctorado por “Intereconomía” se crea peor formado que tú y te rebata hasta los axiomas más elementales de esta ciencia social que, dicho sea de paso, se pueden contar con los dedos de una mano.

Para quienes quieren aprender a pensar como economistas, sin someterse al rito iniciático de pasar por la Universidad y aprobar medio centenar de exámenes mi receta es que lean al menos estos cuatro libros:

  • El economista camuflado de Tim Harford
  • Economía liberal para no economistas y no liberales de Xavier Sala-i-Martin
  • Freakonomics de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner
  • Superfreakonomics de los mismos autores.

Cuando el aspirante vaya cogiendo el tranquillo a la cosa puede leer el manual de economía de Samuelson o el de Fischer, que se imparten en el primer curso de carrera en universidades de todo el mundo sin hacer uso de tratamientos matemáticos complejos.

De la saga freakonomics creo que es más interesante la segunda entrega, a pesar de lo que sentencia el refrán. El título de esta entrada está tomado de un ejemplo que los autores utilizan para desmontar algunos de los mitos del cambio climático. Dicen que si un ciudadano concienciado con el medio ambiente se compra un Toyota Prius Hybrid (el coche de motor de gasolina de menor consumo del mercado) y lo utiliza para ir a comprar comida, si acaba comprando filetes de ternera contribuirá al efecto invernadero en mayor medida que su vecino que conduce un buga del año de la pana para ir a comprar pollo, pescado o verduras. 

La explicación está en que el metano contenido en los eructos, flatulencias y boñigas de vaca y resto de rumiantes es 25 veces más dañino que el CO2 y se demuestra por un sencillo razonamiento aritmético que lo que se ahorra en emisiones en un desplazamiento de un par de km con el Prius se pierde con las emisiones de metano de la vaca.

Como diría José Mota: “Las gallinas que entran por las que salen”  

Otro día os hablaré del cambio climático ¿ciencia o religión?

 

 

 

 

Acerca de pacovelez

Soy ingeniero industrial, economista y licenciado en administración de empresas. Me gusta la arqueología industrial y entiendo la economía como un conjunto de conocimientos para promover el bienestar de las personas.
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Una respuesta a Toyota Prius Hybrid vs flatulencias de rumiante.

  1. Flori dijo:

    Aprovecho tu interesante post para tomar nota de la lista de libros, que seguro me vendrán estupendamente!! Siempre tiene que haber gente que se dedica a hacer estudios sin sentido ‘ con apariencia de científicos’ para desmontar teorías muy estructuradas. Al menos nos quedamos con la parte divertida… Muchas gracias Paco!!

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