El Toyota Prius y la vaca tudanca. Réplica de un montañés

Antonino Bueno, montañés de nacimiento, sevillano por convicción y amigo de los que ya no quedan, me envía, a modo de réplica a la última entrada de este blog, los comentarios que siguen.

(Sin ánimo de entrar en polémica, pero por si acaso) 
Con todos los respetos para los samuelson, los kinsey y similares dogmáticos de casi mal vivir, me cuesta mucho trabajo aceptar que las miles de vacas tudancas, suizas y holandesas que pastan en todo el valle de Cabuérniga, (en el que me crié), puedan ser responsables en grado mínimo del problema del cambio climático: por el contrario, cualquier hijo de vecino que tenga dos dedos de frente, asegurará que contribuyen a la vida verde, a la conservación de la naturaleza, a la transmisión de las especies vegetales, (vida), al alimento de nuestros niños y nuestros mayores y al enriquecimiento de miles de ganaderos de la tierra que cada miércoles venden sus vacas y sus terneros en el Mercado Nacional de Ganados de Torrelavega. No sé si invitarte a conocer estos valles de Cantabria, (o de Asturias o de los Pedroches), porque sé que eres un buen viajero y sobre todo un buen observador, pero a lo largo de toda la zona de Cabezón de la Sal, Mazcuerras, Ruente, Valle de Cabuérniga, Saja… hasta la llegada a Reinosa y más adelante en el Valle de Campóo, las vacas conviven en prados, bosques, montañas de gran pendiente… ¿Que contaminan? Cuando yo salí de aquellos pueblos, mes de julio de 1952, no habíamos oído hablar nunca de cambio climático, de contaminación, de ríos asquerosos, ni de más humos que el de las cocinas económicas de la época. Y seguramente había el doble de vacas que ahora, al menos vacas lecheras. Date una vuelta por este valle, come en cualquier pueblo, bebe agua de las fuentes o de los ríos, piérdete en cualquiera de los bosques de castaños, de hayas, de robles y después ven a darte una vuelta por Madrid, (o por cualquier otra gran ciudad), un día de los muchos en los que la boina de la contaminación abraza a lo largo y ancho de muchos kilómetros esta ciudad y ahoga, (despacio pero nos ahoga), a sus gentes. No es admisible que cinco o cinco mil catedráticos de capital digan que las vacas son las culpables en parte. Respira el aire de aquellos pueblos y bebe sus aguas, incluso la de sus ríos, insisto, y dime la diferencia con el aire y el agua que recibe Madrid, (seguramente de los mejores del mundo) y el aire y el agua que devuelven a los que les rodean: Ahí sí que hay fuentes y orígenes del cambio climático. Vamos, que meterse con las vacas tudancas. Los cogen, a algunos de los economistas, mi tio Pepón, q.e.p.d, o cualquiera de sus convecinos de aquellos valles y los están corriendo a gorrazos, arreándoos con la ahijada, desde la Fuentona de Ruente, allí donde el Saja vuelve a la superficie, limpio y claro, hasta Suances, donde unido a su hermano el Besaya, desemboca en el Cantábrico, guarro y asqueroso, por culpa de los contaminantes industriales, aguas abajo de los valles ganaderos.

Antonino Bueno.

 

 

 

 

 

Acerca de pacovelez

Soy ingeniero industrial, economista y licenciado en administración de empresas. Me gusta la arqueología industrial y entiendo la economía como un conjunto de conocimientos para promover el bienestar de las personas.
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3 respuestas a El Toyota Prius y la vaca tudanca. Réplica de un montañés

  1. JOSÉ DIEGO dijo:

    Siempre me ha sorprendido la capacidad de autoengaño del ser humano. Analiza con pelos y señales el CO2 procedente de los pedos de las vacas y es incapaz de restringir el consumo de combustibles derivados del carbono, simplemente porque es otro negocio que produce más.
    Como hemos pasado de ser “ciudadanos” a ser “consumidores” y las vacas no tienen “recursos de consumo”…pues échesele la culpa de los males de la humanidad a los seres animales y conviértaselos en bienes de consumo.
    Y nueva vuelta a la “reolina” y a ver a quien le toca ahora.
    Imagino que el señor Antonino, cantabrón de pro, ya andará por sus valles y montes…próximo a dónde decía “el hombrecillo insufrible” se encontraban los instigadores del 11-M.

  2. Flori dijo:

    No puedo más que reafirmar todo lo que dice tu amigo Antonino…
    Yo también soy de la “tierruca” y me resulta difícil creer que ahora echen la culpa a las pobres vacas que nos han dado la vida durante tantas generaciones …

  3. Antonino dijo:

    Un bisonte (¿o un tudancu?), ganador de La Vuelta a España 2011

    Acaba de finalizar la Vuelta a España y el vencedor ha sido Juán José Cobo, natural de Cabezón de la Sal y he pensado que, tan buen deportista, tan luchador, ha de tener entre sus mayores gente ganadera. Vamos de los de las vacas tudancas y holandesas sobre las que escribí hace un tiempo saliendo en su defensa. Por ello, he hecho unas consultas rápidas, con mis contactos en la tierruca, y de momento he podido saber lo siguiente:

    -Cobo es nieto de Juanón el Pasiego y de María, la Pasiega, dueños hace muchos años de una quesería al lado de la estación de ferrocarril de Cabezón, justo enfrente de la barbería de Veneno. (Conviene recordar, por si alguien lo desconoce, que en esta tierra el queso se obtiene a partir de la leche de las vacas). (Hace un rato me preguntaban, ¿pero no fuiste nunca de niño a llevar la leche a la quesería cuando viviamos en Vernejo?).
    -El padre de Cobo es uno de los organizadores de la Prueba Deportiva Los Diez Mil del Soplao. (Allí os quiero ver en Mayo del año próximo). De la Mina de El Soplao algo os podría contar Antonino, mi hijo.
    -Alguna de las antepasadas de Cobo pertenecía a la familia de La Reina. (¿Seguro?). Claro que sí. En Cabezón existió, y quizás exista, la familia de La Reina o El Reino. Alguna abuela de entonces hizo de nodriza y amamantó a los hijos de la familia real (finales del siglo XIX y principios del XX), y por ello, les ha quedado durante muchos años ese nombre. (A lo mejor, por éso le ha regalado en el Pódium el maillot al Príncipe, porque cuatro o cinco generaciones atrás, sus mayores mamaron de la misma leche).

    Continuaremos buscando apoyos y razones en defensa de la cabaña ganadera de mi tierra, limpia y rica, le pese a quien le pese. (Por cierto, el Barrio de La Pesa, en Cabezón, es ahora una fiesta, y a ella me sumo.

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